El plagio es algo muy común no sólo en el ámbito de la educación sino también en la literatura, el cine o la música. Decimos que existe plagio cuando se copia una obra ajena en su totalidad o parte de ella.
La mayoría de plagios suelen ser involuntarios, debido a varias razones: se puede producir por no considerar importante indicar de dónde hemos obtenido ese documento, por desconocimiento de la fuente original, o por no saber citar correctamente. Desde mi propia experiencia, la mayoría de casos de plagio se deben a esta primera razón, es decir, consideramos innecesario citar la fuente original de dónde tomamos la información. Y esto debe principalmente a que los profesores en las escuelas no enseñan a sus alumnos la importancia de las citas y referencias. De hecho, cuando hacía exposiciones en el instituto, nunca citaba las fuentes porque no me habían enseñado a hacerlo y, de este modo, no lo consideraba algo necesario.

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Dentro del mundo literario hay muchos casos de plagios, unos más evidentes que otros. Podemos destacar los casos de plagio de escritores de renombre como Camilo José Cela o José Saramago.
En primer lugar, Cela es sospechoso de haber plagiado una obra de Carmen Formoso: «la escritora Carmen Formoso denunció que la obra de Cela se parecía demasiado a la suya, Carmen, Carmela, Carmiña, que también concursó para ese premio, y el caso está aún en tribunales» (Estandarte, 2019). Bajo mi punto de vista, creo que no se ha acusado a Cela de plagio porque es una figura de gran renombre dentro de la literatura, y un delito de esta índole prodría arruinar su carrera.

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Por otro lado, tenemos el caso de Saramago. A pesar de que según Estandarte el plagio era evidente, el caso no se resolvió y el escritor se excusó de esta forma: «el nobel portugués declaró que no vio y ni siquiera tocó con la punta de los dedos el cuento del reclamante, y que si dos autores tratan el tema de la ausencia de la muerte, resulta inevitable que las situaciones se repitan en el relato y que las fórmulas en que las mismas se expresen tengan alguna semejanza» (Estandarte, 2019). Del mismo modo, considero que Saramago ha salido del caso sin sospechas porque es un autor con mucha trayectoria dentro de la literatura, y siempre creeremos más fiable la opinión de un escritor como él que de otro que mantenga un papel secundario en la literatura.

A modo de conclusión, creo que se deberían tratar todos los casos de plagio con la misma dureza, ya que considero inadmisible la copia indebida de obras ajenas sin un consentimiento previo. Por lo tanto, pienso que si el plagio lo realiza una persona célebre dentro de cualquier ámbito profesional, esta debe ser penalizada con el mismo rigor que cualquier otra persona.
Bibliografía
- 2019. Plagios literarios: los casos más famosos. Estandarte. 27 de septiembre.




