La llegada de las nuevas tecnologías ha supuesto un gran avance para la comunicación y la distribución de la información. Sin embargo, también ha generado desigualdades entre los usuarios que tienen acceso a esta información y los que no, además de la pérdida casi completa de nuestra propia intimidad y el auge de la manipulación.
Las personas que tienen cierta facilidad a la hora de utilizar programas informáticos, que saben cómo acceder y utilizar la red, y que por supuesto conocen los componentes de un ordenador, tienen las competencias informáticas necesarias para hacer un uso adecuado de las TIC.
Por otro lado, los individuos también deben saber utilizar de forma adecuada la información. Es decir, buscar, analizar y ordenar la información con el fin de generar conocimiento.
La habilidad para gestionar y utilizar de forma ética la información se llama competencia digital. El IPTS ha llamado DIGCOMP al marco europeo de comprensión de las competencias digitales. En él se establecen concretamente 21 competencias.
Aparte de conocer la red y saber utilizarla, tenemos que cuidar nuestra actitud digital, es decir, que nuestro código de conducta o netiqueta sea adecuado y sobre todo cuidar nuestra identidad digital.
Identidad digital, imagen conceptual. [Fotografía]. Obtenido de Encyclopædia Britannica ImageQuest.
https://quest.eb.com/search/132_1354255/1/132_1354255/cite
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La identidad digital es nuestro propio perfil en la red formado a partir de nuestras acciones digitales. Bajo mi punto de vista, la mayoría de personas que hacen uso de las nuevas tecnologías crean un perfil basado en la mentira y el intento de aparentar alguien que no son. De hecho, las opiniones que se forman a partir de nuestro perfil digital suelen ser de personas que no nos conocen en la realidad, y que por lo tanto se forman una idea de nosotros completamente falsa. A fin de cuentas, nuestra reputación digital no está en nuestras manos, sino en lo que otros opinan y comparten sobre nosotros.
Por otro lado, muchas veces opinamos en las redes sobre temas varios sin pensar en la posible repercusión de un simple comentario. Quizás pensemos que ese comentario no lo van a leer muchas personas o simplemente no somos conscientes de la transparencia de las redes. Es por esto que estas han destrozado la vida de muchas personas, por el simple hecho de publicar en internet cualquier opinión sobre un tema.
Por ejemplo, tenemos el caso de Justine Sacco, propietaria de webs como Meetic. Un día se fue de viaje a África y publicó el siguiente tweet: «Me voy a África. Espero no coger el sida. Es broma. ¡Soy blanca!» En un principio, el tweet no tenía por qué provocar ningún escándalo, sólo tenía doscientos seguidores en Twitter. Sin embargo, uno de esos seguidores lo pasó a otras personas hasta hacerse viral. Al poco tiempo despidieron a Justine de su trabajo.
Tecnología. [Fotografía]. Obtenido de Encyclopædia Britannica ImageQuest.
https://quest.eb.com/search/158_2453838/1/158_2453838/cite
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Con todo esto quiero mostrar el peligro que tienen las redes, y sobre todo recalcar el uso inadecuado que hacemos la mayoría de una fuente de información tan poderosa como internet. Es por esto que considero necesaria la concienciación de la sociedad en lo que respecta a las nuevas tecnologías y el uso que hacemos de ellas. Todo ello con el fin de convertir las redes en una fuente de conocimiento y evitar la manipulación y los mensajes ofensivos.


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